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Conoce los tipos de empleados que laboran en tu empresa y mejora tu nivel de productividad

Jueves, 18 de Mayo 2017 - 15:00

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Verónica Romero

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Es de vital importancia para una empresa conocer a quienes laboran en ella y la forma en la que realizan sus actividades, ya que éste análisis puede influir en el éxito o el fracaso de la organización.

La aportación que cada individuo hace a un negocio es única, y depende de su desempeño, actitud y de los conocimientos que tenga.

Comprender la forma en la que opera y aquello que motiva a un empleado a hacer o no hacer su trabajo, puede determinar el rumbo de muchas de las decisiones de una empresa.

Todos los colaboradores de un negocio tienen características positivas y negativas que hay que tomar en cuenta, ya que van a influir en su posicionamiento dentro de la empresa y en un adecuado funcionamiento de la misma.

El tener empleados capaces y comprometidos es un factor clave para el crecimiento de cualquier negocio.

Existen muchos tipos de empleados en el área laboral. Algunos de ellos son:

  • El eficiente. Es responsable, organizado en sus tareas y se concentra fácilmente; esto hace que cumpla con los objetivos que se le soliciten.
  • El disponible. Siempre colabora en los proyectos de su área desde una posición proactiva.
  • El líder. Une a los empleados. Es un trabajador muy valioso, ya que con sus actitudes proyecta un ejemplo positivo para los demás.
  • El competitivo. Trabaja arduamente por alcanzar sus metas y continuamente se plantea nuevas. Siempre está estudiando. 
  • El social. Es un gran interlocutor entre quienes conforman una empresa. Tiene una gran empatía por los demás y puede contribuir a mantener buenas relaciones laborales en su entorno.
  • El millennial. Siempre se mantiene activo. Gusta de estar en distintos lugares de trabajo.  Domina la tecnología. Es muy crítico y exigente. Tiene habilidades sociales muy desarrolladas, y busca llegar a puestos de alta responsabilidad en un corto tiempo.
  • El que hace varias tareas. Su deseo de abarcar muchas labores no permite que realice su trabajo de manera efectiva y lo va a llevar a cometer errores con grandes costos para la empresa.
  • El conflictivo. Sus acciones se basan en sacar provecho para sí mismo. Dificulta la colaboración entre sus compañeros.
  • El inconforme. Siempre está en desacuerdo con algún aspecto de su trabajo, como el sueldo, el trato que se le da, su puesto, pero tampoco hace nada por mejorar.
  • El manipulador. Este empleado actúa como si todo girara en torno a él, y no logra afianzar relaciones de confianza con sus compañeros de trabajo, ya que tiende a distorsionar o a revelar información significativa de la empresa.
  • El perfeccionista. Nunca pierde el tiempo y le gusta tener el control de todo lo que hace. Está al pendiente de cada detalle y generalmente trabaja solo, por lo cual se le dificulta la colaboración en equipo.
  • El irresponsable. Este empleado vive despreocupado y no cumple con sus ocupaciones.
  • El que siempre llega tarde. Se justifica de manera continua ante el incumplimiento de su horario.
  • El agresivo. Tiende a tener conflictos con los clientes y con sus compañeros de trabajo. Esta forma de ser es su peor enemigo y le va a impedir su permanencia y el que pueda aspirar a mejores puestos dentro de una empresa.
  • El lento. Este tipo de empleado puede entorpecer el trabajo de sus compañeros por no tener las tareas terminadas en tiempo y forma. Le cuesta trabajo organizarse.
  • El flojo. Evita trabajar y absorbe el tiempo del resto del equipo. No le importa lo que su jefe u otros compañeros opinen de él y busca que alguien más termine haciendo lo que le corresponde.
  • El deshonesto. Busca tener una buena relación con quienes colabora, la cual hace que obtenga datos que utiliza para darlos a conocer a posibles nuevos empleadores o para cometer un fraude.

Todos los individuos tienen varias de estas particularidades. Entender éste tipo de personalidades ayuda el emprendedor a definir qué perfiles de empleados va a contratar o a mantener en su negocio, y la forma en la que podrán ser más productivos.

Un buen clima laboral trae como consecuencia los siguientes beneficios para un negocio:

  • Impacta en la atracción y retención de los empleados más valiosos.
  • Estimula la creatividad de los trabajadores.
  • Optimiza la comunicación interna.
  • Cohesiona los grupos de trabajo.
  • Fortalece las relaciones con los clientes y su lealtad con la marca.
  • Hay un considerable incremento en las ventas.

Las habilidades y la experiencia de cada uno de los empleados tienen que complementarse entre sí por un objetivo en común: la expansión de la empresa.

Procura generar un ambiente en el que tus empleados se sientan con la libertad de acercarse a ti o al área de Recursos humanos de tu empresa con sus preocupaciones, sabiendo que serán escuchados y que se tomarán medidas para resolver sus inquietudes.

Ten presente que “Una gran visión sin grandes personas es irrelevante.” Jim Collins.

*Consultor en negocios estadounidense.

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Número 12 - noviembre 2017
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