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Cartas a Tora XXIV

Viernes, 10 de Febrero 2017 - 16:00

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Enrique Delgado Fresán

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Querida Tora:

         Las obras del patio siguen viento en popa, y algúnos días trabajan hasta las ocho o nueve de la noche. El otro día que trajeron tierra, por equivocación la dejaron en la puerta de la vivienda número 14, y desde ese día nadie puede entrar ni salir por ahí, y tienen que usar una ventana. Lo malo es el abuelo, que está en silla de ruedas, que ya ni siquiera puede tomar el sol más que por un agujerito y se está quedando como velita de cumpleaños, flaco y apagado. Pero no se quejan; aguantan todo por el bienestar de la comunidad.

También los del 15 lo están pasando mal, los pobres, porque un trabajador demasiado entusiasta rompió el tubo que les lleva agua, y se les inundó la vivienda. El bebé aprendió a nadar en dos días, y anda feliz. Lo malo es que ahora no reciben agua ni para lavarse las manos. Eso no les importa mucho, pero tienen que hacer la comida con agua embotellada; y cuando no la consiguen en la tienda, tienen que usar refrescos y hasta cerveza. El caso es que por las noches está la familia muy alborotada y se oyen canciones y gritos hasta la madrugada, porque cada día les gusta más la sopa aguada y hacen litros y litros, con muy poca pasta. Pero ya les van a arreglar la tubería (a ver si no la rompen después ellos).

Siguen sacando tierra. Dicen que porque ya está podrida. ¿Te imaginas? Tierra podrida, que si la dejas echará a perder las tuberías y contaminará el agua, y todos acabarán enfermos. Y si no lo creen, les piden que se fijen bien, y verán que hasta lombrices tiene. Los vecinos están felices con el portero por haber contratado a estos trabajadores tan conscientes, y no les importa el sobre-precio que van a tener que pagar por estos trabajos extra. El que no anda muy contento es el chavo del 7, que ya se puso a estudiar los efectos de la tierra podrida spbre el ser humano, pero no encuentra casi nada en los libros de texto, y ahora está buscando en Internet. Lo malo es que cada vez que cree encontrar algo y lo comunica a los demás, se le va la luz; y luego tiene que empezar de nuevo porque su computadora se desconfigura. Y duratne el día no puede hacer nada en la Delegación, porque allí tiene mucho trabajo, y ni modo de hacer esperar a la gente.

Toda esa tierra podrida se la tienen que llevar enseguida para que no se  contamine el ambiente. Todas las vecindades cercanas se han enterado del problema; y los vigilan para que en cuanto se junte una cantidad determinada de tierra se la lleven. Siempre hay una fila de camiones esperando carga; y en cuanto uno se llena, sale disparado a tirarla en….

Te voy a decir la verdad. Pero no me descubras, porque me puede ir muy mal. Es una ocasión me quedé dormido en un camión, y me llevaron hasta el tiradero. ¿Y sabes lo que hacen? Le echan encima un poco de tierra de otro color, y hasta algunos hierbajos, la regresan a la vecindad y se la venden como nueva. Yo quise decirle al chavo del 7 lo que estaba pasando, y ya hasta había ideado una forma de hacer como que me aparecía en sus sueños y le decía todo; pero en eso vi despacito a algunos de los mecapaleros (tampoco estará en el diccionario, no te fatigues) que llegaban con la tierra (se explica, ¿verdad?), y comprendí que era meterlo en la boca del lobo.

Para tu información, el lobo es un animal carnívoro y muy feroz; y si meto al chavo allí, acabará digerido en un dos por tres. Sí, dos por tres son seis; pero no se dice “en un seis”, sino como ya te dije. Más color local, si quieres. No se trata de hablar menos, sino de hacer más variado el lenguaje, más florido, si te gusta. Y si no, también.

Afortunadamente, parece ser que ya dejaron de sacar tierra. No, si el portero es muy listo. Se dio cuenta de que estaba cayendo en el abuso, porque pidió cooperación a otras vecindades, por su propio bien, para el acarreo de tierra; algunas le dieron, pero otras lo amenazaron con acusarlo de estar haciendo obras sin permiso de construcción, y prefirió parar. Pero ya encontrará alguna otra cosa.

El caso es que la computadora del 7 se compuso solita. El chavo ya no sigue buscando lo de la tierra, porque ya no tiene caso, según le aconsejó el portero, quien le sugirió que mejor se dedicara a buscar unos juegos realmente chidos (en otra ocasión te explico; hoy no tengo ganas de dar clases de gramática) para organizar un campeonato cuando terminen las obras.

Los trabajadores tomaron un receso, porque estaban agotados. Los ingenieros también porque, dijeron, nunca se habían encontrado con un terreno tan accidentado. Así que recogieron sus herramientas y anunciaron que volverían en una semana.

Yo también estoy cansado, de tanto brincar en la azotea para evitar tubos y tierra, así que te dejo. Hasta la próxima.

Te quiere,

         Cocatú

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Número 10 - septiembre 2017
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