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La mentira de la posverdad

Martes, 04 de Abril 2017 - 16:30

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Marco A Paz Pellat

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Internet y las redes sociales se convirten en una arena pública peligrosa, acosada por impresiciones, mentiras y manipulaciones. Mientras van a la baja las instituciones que hacían posible una verdad compartida en una sociedad, asistimos al ascenso de las redes sociales. Hemos llegado a la época donde la oportunidad viral es superior a la verdad objetiva. Estamos ante lo que ya se ha dado a llamar como la “posverdad”.

Según Wikipedia, la “posverdad o mentira emotiva, es un neologismo que describe la situación en la cual, a la hora de crear y modelar opinión pública, los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales”. La posverdad difiere de la tradicional disputa y falsificación de la verdad, dándole una importancia ‘secundaria’. Se resume como la idea en “el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad”.

¿Cuáles son los elementos que crean las condiciones del fenómeno de la posverad? Al menos, de acuerdo con diferentes expertos, se pueden identificar tres: el creciente deseo de las personas de sólo conversar con quienes comparten la misma visión y principios, el crecimiento exponencial de las redes sociales y la viralización de contenidos, y la desconfianza en las instituciones y en lo público.

Hay quienes agregan un elemento referencial, que tiene que ver con el uso de algoritmos en las principales redes sociales, que nos imponen el consumo de contenidos cada vez más personalizados de acuerdo con nuestro perfil y preferencias, sin tomar en cuenta la veracidad de la información ni fomentar la diversidad y el equilibrio noticioso. Quedamos, así, atrapados en una burbuja donde los contenidos serán cada vez más próximos a nuestra ideología e intereses, y donde sólo nos relacionaremos con usuarios afines.

¿Ejemplos del fenómeno de la posverad? El Brexit y la victoria de Donald Trump. Han sido dos casos donde los resultados han rebasado cualquier pronóstico racional o sensato. De acuerdo con el portal www.polifact.com, Trump mintió en 70% de sus mensajes en redes sociales durante la pasada campaña presidencial estadunidense, y aún así triunfó.

¿Y cómo se forma la posverdad? Se considera que es a partir de cinco pasos:

1) Se difunde una noticia impactante y atractiva, que puede ser mentira o real pero manipulada;

2) Por lo impactante y atractivo de la noticia, esta es compartida de manera profusa en las redes sociales hasta que se hace viral;

3) Por la importancia que adquiere la noticia, es retomada por los medios tradicionales en su búsqueda de no ser superados por los medios digitales;

4) Aunque la noticia es desmentida, esta aclaración no adquiere la difusión de la mentira;

5) Como la aclaración no convence, o llega a todos, entonces la noticia falsa se convierte en una verdad manipulada.

Los daños de la posverdad pueden ser de gran relevancia, pues en un mundo conectado se toman acciones a partir de la información compartida. Así, tenemos casos de muertes falsas, declaraciones públicas manipuladas, daños a la reputación de gobiernos, empresas o personas, entre muchos casos.

¿Cómo combatir la mentira que se difunde masivamente por las redes sociales? En primer lugar, hay que exigirles mayor responsabilidad a las superpotencias de la información y las comunicaciones, Google, Twitter y Facebook para que se conviertan en un socio activo en la lucha contra la mentira descarada. Hoy en día las noticias falsas en las redes sociales tienen tantas probabilidades de hacerse virales como las verídicas.

Por otro lado, tenemos que atender lo que dice el sociólogo mexicano Roger Barta en el sentido de que el virus de la posverdad tiene su mayor caldo de cultivo, en el caso mexicano, en una sociedad que no lee, irreflexiva, inculta, enojada con las instituciones, impulsada por los resortes de la emoción y no de la razón.

Qué bueno sería tener en México medios como “Chequeado”, un sitio web argentino que se dedica a rastrear la veracidad de los discursos de los políticos y la información que difunden los medios de comunicación, contrastándolos con fuentes primarias y con la opinión de especialistas. Analizan, contrastan y abren los datos y los presentan en formatos más atractivos y fáciles de entender.

Las redes sociales han sido espacio de libertad, intercambio, información y reflexión. No debemos permitir que se corrompan y transformen en instrumento de ambiciones políticas, manipulación y engaño. Combatir la posverdad es vital para promover una mejor democracia y también una ciudadanía más participativa en los asuntos de la esfera pública.

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Número 18 - mayo 2018
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