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Innovación para la Readaptación Social

Martes, 08 de Noviembre 2016 - 16:00

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Marco A Paz Pellat

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Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2016 del INEGI, 72.4% de los mexicanos mayores de 18 años se siente inseguro en nuestro país. Tenemos miedo de salir al espacio público, no tenemos certeza de que el Estado, sus instituciones y leyes, protegerán nuestra integridad personal y bienes.

En 2015 –señala la ENVIPE– se cometieron 29.3 millones de delitos. Calcula que el costo total de la inseguridad y el delito representó en 2015 un monto de 237 mil millones de pesos, es decir, 1.25% del PIB. Que la “cifra negra”, es decir el nivel de delitos no denunciados o que no derivaron en averiguación previa, fue de 94% a escala nacional.

Las cifras de la inseguridad en México son terribles y siguen creciendo. Siendo el problema más importante en el país, de acuerdo con diferentes estudios de opinión, la pregunta es: ¿qué estamos haciendo para atacar de manera efectiva la inseguridad? Además de dedicar más recursos económicos, que no han modificado en mucho la situación, la respuesta se puede reducir a nada.

Innovación social para una readaptación efectiva

  • Por ello vale la pena intentar nuevos modelos, nuevas soluciones. Es aquí donde la tecnología y la participación ciudadana pueden aportar a través de la innovación social. En este sentido, destaca la iniciativa impulsada por la División de Competitividad e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), denominada Laboratorio de Innovación (I-Lab), que apoya el fortalecimiento de los sistemas de ciencia, tecnología e innovación en América Latina y el Caribe.
  • Desde el 2007, el I-Lab promueve la aplicación de la innovación social como herramienta para mejorar la equidad en América Latina y el Caribe. Sus impulsores señalan: ¨Creemos que las soluciones a los desafíos sociales más relevantes no tendrían que surgir por casualidad sino por diseño, y utilizamos el enfoque de la innovación social para crear intencionalmente puentes entre mundos de problemas y mundos de soluciones¨.
  • En el I-Lab se ha desarrollado una metodología a través de la cual los propios ciudadanos definen y priorizan sus problemas, y luego se conectan a través de plataformas con quienes tienen las capacidades, intereses y recursos para proponer soluciones: gobiernos, empresas, universidades y ONG, a niveles regional e internacional.
  • Uno de los proyectos más innovadores de esta iniciativa es el llamado Liberando Ideas, que busca atender la readaptación de jóvenes delincuentes y promete ofrecer una alternativa de readaptación efectiva.
  • La iniciativa parte de buscar respuestas a las siguientes preguntas: ¿Cuáles son los problemas para la inclusión social y económica de personas privadas de libertad? ¿Cómo nos pueden ayudar los jóvenes privados de libertad a reducir la criminalidad?
  • Libernado Ideas se está aplicando en tres centros de detención de jóvenes de entre 14 y 24 años de edad, dos de ellos en Bolivia y uno en Chile. Hay dos condiciones necesarias para aplicar esta plataforma de innovación social: que los centros tengan un enfoque orientado a la reinserción en lugar de un enfoque punitivo, y que ya trabajen con ONG y universidades, para aprovechar e impulsar redes de colaboración.
  • La plataforma de innovación social busca ayudar a los jóvenes recluidos en cárceles a convertir sus problemas en ideas a partir de las cuales se puedan desarrollar –con el apoyo de una red de educadores, universitarios, especialistas y empresarios, entre otros– proyectos para mejorar la inserción económica y social una vez que cumplan con su condena.
  • Aquí la participación de varios actores permite abrir nuevos horizontes a la reinserción a través de la identificación de proyectos viables para que los jóvenes delincuentes puedan incorporarse de nuevo con opciones productivas. Pero también está innovando al sentar en la mesa a diferentes actores dispersos comprometidos con el combate a la delincuencia, como son investigadores, ONG, empresarios, emprendedores sociales y funcionarios encargados de programas de empleo o de emprendeduría, con los jóvenes privados de su libertad, para discutir de una manera más proactiva y concreta sobre las ideas que permitan resolver la exclusión de oportunidades que provoca que muchos jóvenes caigan en la delincuencia.

Conclusiones

Otra vez la tecnología de la mano de la innovación, en este caso social, nos indica nuevos caminos para viejos problemas. Este tipo de proyectos deberán convertirse en nuevas oportunidades para que en México encontremos soluciones más efectivas al agobiante problema de la inseguridad, que tiene llenos de miedo y malhumor a un gran número de mexicanos.

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Número 11 - octubre 2017
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