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Exoesqueleto: la revolución de la movilidad humana

Martes, 15 de Agosto 2017 - 15:00

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Marco A Paz Pellat

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El 15% de la población mundial sufre algún tipo de discapacidad. Estamos hablando de cerca de 1,100 millones de personas. Y ello no sólo significa limitaciones en la funcionalidad de su cuerpo, significa lamentablemente discriminación y violación de derechos humanos, al relegarse a un importante grupo de personas de las condiciones básicas para disfrutar de su vida a plenitud.

Dentro del grupo de personas con discapacidad, los niños y las personas en pobreza son los más afectados. Están condenados a batallar con escuelas que no están preparadas, un sector salud que no los atiende adecuadamente, un mercado laboral que los rechaza, una sociedad que es insensible a su situación. Una situación que reta nuestros principios morales y nuestra condición como humanos.

Por ello, la ciencia, la tecnología y la innovación están abordando el tema de la discapacidad. Actualmente hay diferentes soluciones, pero una que esta tomando gran importancia y que también puede impactar al grupo de las personas sin limitaciones, son los exoesqueletos. ¿Qué son, para qué sirven y cómo pueden modificar el futuro?

De acuerdo con Wikipedia, un “exoesqueleto es una máquina móvil consistente primariamente en un armazón externo (comparable al exoesqueleto de un insecto) que lleva puesto una persona y un sistema de potencia de motores o hidraúlicos que proporciona al menos parte de la energía para el movimiento de los miembros. Ayuda a moverse a su portador y a realizar cierto tipo de actividades, como lo es el cargar peso”.

Esa es una definición básica, pero ahora hay que agregarle la suma de sensores biométricos que identifican las instrucciones del cerebro y el uso de la inteligencia artificial para su manefo fácil, flexible y dinámico. Estamos, en realidad, reinventando las capacidades humanas.

Todo empieza con la robótica, la combinación entre la mecánica y la electrónica para automatizar la ejecución de actividades de distintos niveles de complejidad. Después siguió la mecatrónica y la biomécanica que ampliaron horizontes y alcances de los esqueletos mécanicos. Así llegan las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial para ayudar a los pacientes con problemas neurológicos, con problemas espinales, accidentes cerebrovasculares y todo tipo que afecta las funciones físicas.

Hoy en día, los exoesqueletos, exomarcos o exotrajes, están habilitados con motores hidráulicos que dan gran fuerza y potencia, y con sensores biométricos que detectan señales nerviosas y neurológicas. Se ha logrado que estos esqueletos mecánicos se adapten tan bien al cuerpo humano, que solo la actual estética de los mismos los delatan.

El área de mayor uso de los exoesqueletos es la rehabilitación, donde destacan las opciones comerciales como el Stride de Honda, Anklebot de MIT y Re Walk Technologies.

En México se creó el Roki, un exoesqueleto para ayudar a las personas a que puedan volver a caminar. Fue inventado por la empresa Roki Robotics asentada en Zapopan, Jalisco. Ayuda a la rehabilitación de las personas que tienen problemas para mantener el equilibrio y tienen que ayudarse con muletas o andadera.

También se está usando esta nueva tecnología para la movilidad en la industria militar. Un ejemplo es para mejorar el entrenamiento en el manejo e incremento de la habilidad para el uso de armas, que identifica y corrige vibraciones involuntarias de los tiradores no profesionales. Otro es para darle fuerza a los soldados para que puedan levantar y cargar objetos pesados y soportarlos durante importantes trayectos, así como para el recorrido de grandes distancias, ya sea caminando o corriendo. Esta tecnología se está empezando a utilizar para el rescate de personas en casos de terremotos, que requieren capacidades para levantar escombros de gran peso en tiempos muy limitados.

Los exoesqueletos van a modificar, sin duda alguna, la movilidad humana, desde recuperar discapacidades, rehabilitar en menor tiempo, hasta para actividades que van a potenciar la fuerza y la destreza del cuerpo humano, como son los usos militares o en actividades para industrias muy especializadas. Pronto llegarán usos más comerciales, donde se pronostica que serán las nuevas máquinas para el entrenamiento de las personas, acabando con ello con los tradicionales gimnasios, o serán una opción para el transporte urbano de distancias cortas. En fin, bienvenidos a la revolución de la movilidad humana. Pronto podremos aspirar a tener las capacidades que sólo Robocop tenía. ¿Te lo puedes imaginar?

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Número 12 - noviembre 2017
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