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Cirugías transformadas por la tecnología

Martes, 29 de Agosto 2017 - 16:00

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Marco A Paz Pellat

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La salud es uno de los bienes más apreciados por el ser humano. Estar en condiciones óptimas en lo físico y mental permite el desarrollo del potencial humano. Sin embargo, los riesgos de la vida diaria y del medio ambiente en que se desarrolla el ser humano han incrementado sustancialmente las enfermedades y, con ello, las necesidades de cirugías. Según diversas organizaciones dedicadas al estudio de la salud, al año se realizan 280 millones de cirugías en el mundo, a una tasa promedio de una operación por cada 25 habitantes.

Destacan los 65 millones de intervenciones quirúrgicas por lesiones traumáticas, 40 millones por problemas oncológicos y 13 millones por complicaciones relacionadas con el embarazo.

Además, el acceso a las cirugías refleja la terrible desigualdad existente en el mundo actual: 75% de las cirugías que se practican globalmente están concentradas en el 30% de los países más desarrollados. Otro caso de la inmoralidad de la desigualdad: solo quienes tienen ingreso tienen acceso a la salud en general, y a la cirugías en lo particular. Inaceptable.

Es por ello que diferentes universidades y centros de investigaciones alrededor del mundo dedican sus esfuerzos en encontrar nuevos modelos de salud y de cirugías que permitan reducir los costos y mejorar la eficacia y calidad. Una de las líneas de mayor desarrollo es la relacionada con el uso de la tecnología en las cirugías. Es el caso de la Cirugía Mínimamente Invasiva (CMI).

De acuerdo con la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, la CMI es "el conjunto de cnicas diagnósticas y terapéuticas que por visión directa, o endoscópica, o por otras técnicas de imagen, utiliza vías naturales o mínimos abordajes para introducir herramientas y actuar en distintos territorios de la economía humana". Esto es, causar el mínimo daño y maximizar los resultados con el apoyo de imagen digital y robótica.

Actualmente la CMI se practica en casos de cirugía torácica, pediátrica, ginecológica, urología, traumatología, plástica, ortopédica, cardiaca y vascular, neurocirugía, y en como la endoscopía, cirugía laparoscópica y percutánea.

¿Qué podemos esperar en un futuro próximo de la CMI? Al menos tres avances: mínima invasión del cuerpo humano en caso de una operación quirúrgica, mejora de los resultados de las intervenciones a través de la planeación de las intervención con la simulación previa de la misma, y mejora en la enseñanza y la capacitación médica al simular el comportamiento real de los cuerpos humanos susceptibles de operación.

El alcance de la mínima invasión puede llegar al caso de no tocar al paciente ni practicarle corte alguno a través del uso de ondas o rayos. Otra técnica que se espera ofrezca estas mismas ventajas es el uso de la tecnología láser, que siendo dirigido a un tejido humano lo absorverá por evaporación o desaparición de la zona afectada.

También se generalizará la visualización en tres o cuatro dimensiones de la zona a intervenir y se podrá manipular de manera simulada con comportamientos reales para poder planear las operaciones antes de practicarlas. Esto dará pauta al crecimiento de la cirugía virtual inmersiva, que con el uso de las nuevas tecnologías nos permitirá crear un modelo real de la patología y del comportamiento de los órganos del paciente. Con ello podremos resolver los retos de la cirugía antes de practicarla, pero será también un extraordinario medio para la formación y capacitación de médicos, eliminando los posibles errores humanos, los riesgos y las consecuencias no previstas.

Un avance inmediato de la CMI es el caso de las operaciones de corazón. Así, en vez de la tradicional operación quirúrgica de abrir el esternón y parar el corazón para tratarlo, hoy en día se están practicando cirugías a través de mínimas incisiones en el tórax para tratar al corazón latiendo. Todo ello reduce las horas de la intervención, minimiza los daños y molestias, reduciendo las horas de hospitalización y las complicaciones posteriores a la operación.

La tecnología está también impactando de manera acelerada la medicina a través del uso de nuevas herramientas quirúrgicas, mejorando resultados, calidad de vida y reduciendo costos. Pronto la prevención de las enfermedades reducirá a un mínimo su incidencia, y las cirugías con mínima invasión resolverá de manera fácil y barata lo que no se haya podido evitar. Una atractiva promesa para todos: más salud, más oportuna y más barata. Ojalá que estás ventajas pronto lleguen para atender a millones de seres humanos excluidos de los sistemas de salud por sus costos y falta de recursos.

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Número 10 - septiembre 2017
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